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Goya fue un extraordinario testigo de su tiempo, abordó en algunas de sus obras asuntos relacionados con las reformas sociales y políticas derivadas del ideario constitucional plasmado primero en el Estatuto de Bayona de 1808 – carta otorgada por Napoleón a los españoles- y poco después en la Constitución de 1812 llamada la Pepa por haber sido promulgada por las Cortes de españolas el 19 de marzo, día de San José, en Cádiz.

El pintor, que vivió en Madrid durante la Guerra de la Independencia (1808-14), mostró en sus dibujos imágenes que concuerdan con algunas de las ideas fundamentales expresadas en el Estatuto y en la Constitución, y manifiestan la alegría suscitada por las reformas y sus consecuencias.

Este dibujo llamado “Divina Libertad” se relaciona con las esperanzas suscitadas en Goya por la política reformista liberal de las Cortes de Cádiz. El protagonista recibe con alegría la Libertad, representada simbólicamente en forma de luz celestial. A sus pies, un tintero y una hoja de papel a medio escribir aluden a la libertad de prensa que propiciaron las Cortes gaditanas en 1810.

Este dibujo resalta la injusticia y la brutalidad de la pena de muerte en consonancia con la abolición de Inquisición por la Pepa.

Esta mujer en el aire sosteniendo el texto de la nueva Constitución de 1812, personifica la Verdad frente a las ideas del Antiguo Régimen representadas en las sombras.

En “El triunfo de la Justicia”, Goya representa la alegría de los partidarios de la Constitución (a la izquierda) y el temor de los detractores (a la derecha) ante la llegada de una nueva Justicia.

Goya también representa en sus dibujos la enorme carga económica que la iglesia suponía para el pueblo. En este dibujo podemos ver la comodidad del fraile que es llevado a cuestas por un campesino esforzado.

La mujer del dibujo representa la Razón, látigo de la  Verdad y balanza de la Justicia, que con paso firme fustiga a los cuervos del oscurantismo de las órdenes religiosas y de la Inquisición que las nuevas ideas Constitucionales desean abolir.

El regreso a España del rey Fernando VII en 1814 supuso la abolición de la Constitución y la represión de sus partidarios y de los afrancesados. En las últimas estampas de los Desastres de la Guerra, Goya expresó simbólicamente la brusca desaparición de las modernas libertades: el fin de la soberanía nacional, de la separación de poderes y de la libertad de imprenta.

Cuando Fernando VII recupera leyes que los gobiernos anteriores ya habían cambiado para modernizar el país, algunos ilustrados han de exiliarse. Goya, siguiendo su manera moderna de ver el mundo, se encierra en casa a pintar lo que quiere, piensa y siente, en lugar de lo que le piden. Pero para pintar unos temas tan personales necesita nuevas maneras de representar, diferentes a lo que se había hecho siempre. Y lo hará introduciendo innovaciones que abrirán las puertas de la pintura moderna.

Fuente: Museo del Prado.

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