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Como hemos referido en diferentes ocasiones, en la Guarida del Pensamiento, nos encantan los héroes; personajes como Alan Turing, como Marie Skłodowska Curie, Vasili Arkhipov, etc nos llenan de admiración y desde aquí siempre manifestaremos nuestro reconocimiento a su entrega, dedicación y valentía. Pero al mismo tiempo, en la Guarida, sentimos un profundo rechazo por los villanos de la historia, entre los que destacan personajes como Hitler y Stalin entre otros.

Como todos sabemos, durante la Segunda Guerra Mundial el régimen nazi cometió una de las atrocidades más brutales de la historia de la humanidad, durante el holocausto se acabó con la vida de más de 6 millones de judíos en toda Europa,  y conviene recordar que en la historia han sido múltiples los planes que se tramaron durante y al finalizar la Segunda Guerra Mundial para vengarse del pueblo alemán.

Pues bien, el personaje no sabemos si considerarlo un héroe, un villano o ambas a la vez. Nos estamos refiriendo al judío de origen Ruso Abba Kovner que planeó e intentó cumplir un plan de acabar con la vida de 6 millones de alemanes en una venganza sionista sin precedentes.

Kovner vivió de primera mano la invasión alemana en suelo soviético y fue uno más de los cientos de miles de judíos que padeció la persecución y reclusión en un gueto. Se convirtió en un importante activista, encabezando un grupo de resistencia armada que luchó contra la deportación de judíos soviéticos a campos de trabajo, que en realidad eran llevados a su exterminio. Pero poco pudo hacer contra el poderío del ejército alemán aunque no cesaban su continuos intentos de sabotaje.

Terminada la guerra su germanófoba le llevó a crear en 1945 un grupo llamado Nakam (Venganza judía) con la intención de aplicar su particular “Ley del Talión” (ojo por ojo…)  y acabar con la vida de tantos alemanes como judíos habían perecido a manos de estos.

Para ello empezarían con todos aquellos que hubieran tenido algo que ver con la guerra y el holocausto. Tenía la intención de  envenenar los diferentes suministros de agua de las principales ciudades alemanas, así como acabar del mismo modo con los prisioneros nazis que se encontraban recluidos a la espera de ser enjuiciados.

En 1946, más de 12.000 reclusos alemanes que se encontraban en la Prisión de Langwasser (Núrenberg) fallecieron a causa de ingerir pan previamente envenenado con arsénico.

Muchos sectores afines al judaísmo condenaron tales acciones y se instó a vengar pacíficamente la memoria y el holocausto, a través de la vía de la justicia. A pesar de que el grupo hizo pequeñas acciones para llevar a cabo su propósito inicial, finalmente se optó por abandonar el proyecto.

Abba Kovner fue una de las claves fundamentales para la creación del Estado de Israel, siendo considerado como un héroe nacional. En los siguientes años participó en multitud de actos y conferencias en las que explicó su experiencia y publicó una gran obra literaria sobre el tema.

¿Héroe o villano?

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