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En la guarida del pensamiento nos encantan los héroes, los de verdad, los que aun permaneciendo en el anonimato han contribuido de una manera especial con nuestro complejo mundo. Ya dedicamos un podcast a uno de los grandes héroes de la segunda guerra mundial, el matemático y genio de la computación: Alan Turing.

Hoy, en la Guarida del Pensamiento, queremos rendir homenaje a Vasili Arkhipov, un oficial ruso, que con su sangre fria evitó el inicio de la tercera guerra mundial.

No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta Guerra Mundial usarán palos y piedras

Albert Einstein

 

En octubre de 1962, en plena guerra fría, un avión espia estadounidense, U-2, descubre unas instalaciones de misiles sovieticos en suelo cubano que en poco tiempo estarían operativas. El presidente Kennedy autoriza el despliegue de la maquinaria de guerra americana con la misión de establecer un cerco a la isla. El 24 de octubre, el presidente soviético Kruschev, en un mensaje dirigido a Kennedy, avisa: “… la URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen“. Comienza así la conocida “crisis de los misiles en Cuba” en la que el pulso mantenido entre los Estados Unidos y la Unión Sovietica puso al mundo al borde de un holocausto nuclear.

Un tipo llamado Vasili Arkhipov salvó al mundo

Thomas S. Blanton, director del Archivo de Seguridad Nacional de EE.UU

Vasili Arkhipov, un desconocido marino soviético, tuvo un papel heróico en este conflicto, salvando al mundo de lo que podría haber sido la última guerra de la humanidad.

Arkhipov era uno de los tres oficiales al mando de un submarino soviético B-59, de la clase Foxtrot perteneciente a la 69 Brigada Submarina Soviética, que navegaba sumergido junto a otros cuatro submarinos similares con destino a Cuba con la misión de burlar el embargo norteamericano y establecer una base submarina en la bahía de Mariel. El B-59 de Arkhipov va equipado con torpedos nucleares.

El conflicto se va recrudeciendo: un avión espía U-2 de los Estados Unidos ha caído derribado en suelo cubano.

El secretario de Defensa Robert Mcnamara recibe las siguientes ordenes: ante cualquier intruso, los buques norteamericanos deben obligarlo a emerger e identificarse y bloquear su acceso.

El 27 de octubre 1962 el submarino B-59 de Arkhipov, capitaneado por Vitaly Savitsky es localizado. Los buques americanos, ignorando que la brigada de submarinos sovieticos iban armados con misiles nucleares, comienzan a lanzarles cargas de profundidad para forzarlos a emerger. A bordo del submarino de Arkhipov se viven momentos de pánico. Los tres oficiales a bordo dudan si ya ha estallado la guerra.

Sin comunicación con Moscú y con órdenes claras de responder con misiles nucleares si  así lo acordaban ante un ataque enemigo, el capitan Vitaly Savitsky, el oficial político Ivan Semonovich Maslennikov y el oficial Vasili Arkhipov tenían en sus decisiones el destino de la humanidad.

El capitán Savitsky hace un último intento de contactar con Moscú. Imposible. Enfurecido, agotado y desesperado, decide atacar, aun a sabiendas de que sería el fin también para él y sus hombres: “Los volaremos por los aires; moriremos todos pero hundiremos todos sus barcos”, exclama antes de reunir a sus dos segundos a bordo para ratificar una decisión que requiere su consentimiento.

El capitán y el oficial político están de acuerdo con lanzar el ataque, sólo falta la decisión de Arkhipov.

Pero él dice que no.

Convence a Savitsky de que haga emerger el submarino. El B-59 asoma a la superficie y da media vuelta a la espera de instrucciones del Kremlin rehuyendo el enfrentamiento.

Pocas horas después, Kennedy y Kruschev alcanzan un acuerdo que hace suspirar de alivio a toda la humanidad.

Arkhipov salvó aquel sábado al mundo. Su historia no se hizo pública hasta 2002. En un congreso celebrado en La Habana a los cuarenta años de aquel episodio, Mcnamara, basándose en documentos estadounidenses desclasificados, admitió que la guerra nuclear estuvo más cerca de lo que nadie había pensado. Thomas S. Blanton aclaró a que se refería: “Un tipo llamado Vasili Arkhipov salvó al mundo”.

El héroe había muerto tres años antes.

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