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Cuentan que Diógenes de Sínope, o Diógenes el Cínico, como también era llamado este filósofo griego,  no dejó para la posteridad ningún escrito,  que hizo de la pobreza extrema una virtud, que vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, que por hogar tenía una tinaja, que sólo poseía un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco, y que deambulaba por las calles con una linterna encendida en busca de “hombres honestos”. Se cuenta que se formó como discípulo de Antístenes, el más antiguo de los discípulos de Sócrates, que vivió desde el 412 a. C. y que murió en Corinto en el 323 a.C., que toda su vida estuvo marcada por la idea cínica de autosuficiencia: una vida natural e independiente a los lujos de la sociedad. Pregonaba que la ciencia, los honores y las riquezas son falsos honores que hay que despreciar, argumentaba que la virtud es el soberano bien y que hay que denunciar por todas partes lo convencional y oponer a ello su naturaleza; que el sabio debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al máximo sus necesidades.

Diogenes sentado en su tinajaJean-Léon Gérôme (1860).

Se cuenta incluso que un día vio un niño bebiendo agua con sus manos de una fuente y se desprendió de su cuenco.

Este muchacho, dijo, me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas

 

Así que  Clark, Mankikar y Gray, se equivocaron plenamente al denominar en 1975 al trastorno que sufren normalmente personas de edad avanzada y que generalmente viven solas, consistente en vivir, y en ocasiones lamentablemente morir, rodeados de basura, en graves condiciones de insalubridad y miseria; aislados voluntariamente, eludiendo las normas y las relaciones sociales, alimentándose de forma precaria, demostrando un comportamiento huraño y hostil con vecinos y familiares, rechazando todo tipo de ayuda  y negando o minimizando su conducta.

El mal denominado “síndrome de Diógenes”, desgraciadamente, es una enfermedad mental y Diógenes el Cínico sólo convirtió su forma de vida en una forma de explicar su pensamiento filosófico. Además nunca quiso atesorar nada sino todo lo contrario.

Mandar. Comprueba si alguien quiere comprar un amo

Diógenes cuando fue preguntado por lo que sabía hacer al ser subastado como esclavo tras ser capturado por unos piratas en una viaje a Egina. Fue comprado y liberado.

Se dice que una mañana, mientras Diógenes se hallaba absorto en sus pensamientos, Alejandro Magno interesado en conocer al famoso filósofo, se le acercó y le preguntó si podía hacer algo por él. Diógenes le respondió: “

Sí, tan solo que te apartes porque me tapas el sol.

Los cortesanos y acompañantes se burlaron del filósofo, diciéndole que estaba ante el rey. Diógenes no dijo nada, y los cortesanos seguían riendo. Alejandro cortó sus risas diciendo: “De no ser Alejandro, habría deseado ser Diógenes.” En otra ocasión, Alejandro encontró al filósofo mirando atentamente una pila de huesos humanos. Diógenes dijo: “Estoy buscando los huesos de tu padre pero no puedo distinguirlos de los de un esclavo”.


 

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