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Ya estamos en primavera y para celebrarlo vamos a disfrutar de la obra del maestro Botticeli del mismo nombre: “La primavera”.

Está realizado al temple de huevo sobre tabla y mide 203 cm de alto y 314 cm de ancho, y el tamaño es algo excepcional ya que en su época este formato tan grande se reservaba a obras sacras.

En el cuadro podemos ver un paisaje de naranjos que hace clara referencia a la familia Médici. Detras de Venus, en el centro, encontramos un mirto y en la derecha podemos encontrar laureles doblados por el viento. El suelo es un manto de hierba verde oscura cargado de flores de todos los colores muy típicas de la Toscana.

En cuanto a los personajes, de derecha a izquierda, podemos ver cómo Céfiro, dios del viento del oeste, sopla su dulce brisa y persigue a la ninfa de la tierra, Cloris, que al ser tocada se transforma en Flora, diosa de las flores, los jardines y la primavera; anunciando así la llegada de la primavera. Flora nos mira directamente desde el cuadro como queriendo inundarnos con sus flores.

En el centro físico del cuadro, Venus, la diosa del amor, y sobre ella Cupido que dispara sus flechas contra las tres Gracias, más concretamente a la del centro, Castitas, que mira con adoración al dios Mercurio con su calzado con alas, nexo entre el cielo y la tierra y mensajero de los dioses, que mira y apunta distraido hacia el cielo.

Las tres gracias practicamente desnudas danzan en coro como servidoras de Venus.

Venus es el eje de la composición y en este cuadro esta representada como una Madonna creadora de la Naturaleza, que hace nacer y crecer a los seres vivos.
 

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