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La Biblioteca Nacional se fundó  por el rey Felipe V el día 01 de marzo de 1712. Y en el día de hoy el buscador más famoso del mundo le dedica el siguiente doodle:

El germen de la Bilbioteca Nacional fue la Biblioteca Real, fundada en 1712 por el rey Felipe V con un doble objetivo: fomentar el estudio en sus súbditos y reunir las bibliotecas de los nobles emigrados que luchaban en la guerra en apoyo de Carlos de Austria. Se le asigna como sede el pasadizo que une el Real Alcázar con el Monasterio de la Encarnación.

Cuatro años más tarde, se publica el decreto fundacional de la Biblioteca Real concedido por el Rey junto con las primeras constituciones redactadas por Juan Ferreras, bibliotecario mayor.

Por Real Orden del 15 de octubre de 1716, se establece el precedente del Depósito Legal. Por esta norma, toda persona que costease la impresión de libros y papeles, ya fuese autor, impresor o editor, estaba obligado a entregar a la Biblioteca Real un ejemplar encuadernado de todo lo que imprimiese.

En 1738 se publica la “Bibliotheca Universal de la Polygraphia Española” de Cristóbal Rodríguez, dentro de la actividad editorial de la Biblioteca Real.

Mediante la resolución del 11 de mayo de 1750, se regula el plazo de ocho días para que la Biblioteca Real ejerza el derecho de tanteo sobre las tasas de librerías puestas a la venta. Mediante este derecho la Biblioteca tiene una vía para incrementar su colección, seleccionando entre las relaciones de libros que se le presentan aquellas obras que no existen entre sus fondos y, al comunicar su decisión en ese plazo, no perjudica la venta de las restantes obras que no le interesan.

Carlos III aprueba en 1761 las Constituciones redactadas por Juan de Santander, bibliotecario mayor, que modifican las de 1716. En ellas, este último pasa a ser director de la Biblioteca Real, los bibliotecarios son considerados criados de la Real Casa con los privilegios correspondientes. Además se establecen nuevas normas de funcionamiento interno en lo referente a libros de registro, índices temáticos de los fondos… Se funda una imprenta real, a cargo del bibliotecario mayor, vinculando la labor editorial de la Biblioteca a los más destacados impresores, encuadernadores y grabadores de la época.

En 1783 se presentan al monarca los nuevos punzones y matrices que contribuirán a renovar las artes gráficas. La Biblioteca Real ofrecía a los impresores los tipos y el papel para sus publicaciones.

Diez años más tarde, se crea la Imprenta Real, y a ella se traslada la actividad editorial realizada hasta esos momentos en la Biblioteca Real.

En 1808, tras las abdicaciones de Bayona, José Bonaparte ocupa el trono español y se desencadena la Guerra de la Independencia contra la invasión de las fuerzas napoleónicas.

Debido a las obras de ampliación de la plaza frente al Palacio Real, en 1809 se debe trasladar la Biblioteca Real al Convento de los Trinitarios Calzados de la calle Atocha de Madrid.

Tras la vuelta de Fernando VII en 1814, se disuelven las Cortes de Cádiz.

En 1819 se produce un nuevo traslado de la Biblioteca Real debido a las reclamaciones realizadas por los Trinitarios Calzados desde la vuelta de Fernando VII. En mayo se inicia el traslado y en octubre ya se abre al público en su nueva sede, el Palacio donde celebraba sus sesiones el Consejo del Almirantazgo.

Siete años después, la institución se muda de nuevo a una casa que perteneció al Marqués de Alcañices, cerca de su primitiva ubicación, en la actual calle de Arrieta, esquina a la calle de la Bola.

Biblioteca Nacional

En 1836 la Biblioteca Real cambia su denominación por Biblioteca Nacional y pasa a depender del Gobierno. Un año después, se crean las Comisiones científicas y artísticas provinciales para seleccionar las obras que, procedentes de los conventos suprimidos, debían depositarse en las bibliotecas y museos, o ser subastadas. Por esta vía se depositan en la Biblioteca Nacional unos 70.000 volúmenes procedentes de los conventos madrileños afectados por la desamortización.

Veinte años más tarde, se crea la Escuela Diplomática, donde se formaría el personal que cubriría las vacantes en los archivos y bibliotecas públicas donde se conservasen manuscritos.

La aprobación del Reglamento de la Biblioteca Nacional se produce un año después. En el texto, entre otras medidas, se establece la convocatoria y posterior publicación de las obras ganadoras de los Premios Bibliográficos que anualmente convocaría la Biblioteca Nacional.

El 21 de abril de 1866, la Reina colocó la primera piedra del Palacio de Museos, Archivo y Biblioteca Nacionales situado en el Paseo de Recoletos, futura sede de la Biblioteca Nacional. El proyecto fue realizado por el arquitecto Francisco Jareño Alarcón.

El Museo Arqueológico Nacional se crea en 1867, y en él se integran los objetos arqueológicos y numismáticos que existían en la Biblioteca Nacional desde su fundación.

Tras el estallido de la revolución con la que se inicia la monarquía constitucional de Amadeo de Saboya y, tras su fracaso, la I República, Manuel Ruiz Zorrilla, por decreto de 1 de enero, dispuso la incautación de los archivos, bibliotecas y colecciones de arte en poder de catedrales, cabildos, monasterios y órdenes militares, medio por el cual ingresaron en la Biblioteca Nacional obras muy valiosas procedentes de las catedrales de Ávila y Toledo.

Debido a la lentitud de las obras del nuevo edificio, un año después se empezó la construcción de un nuevo depósito de libros en el jardín del edificio que ocupaba la Biblioteca en la calle de Arrieta.

En 1884, Antonio Ruiz de Salces sustituye a Jareño en la dirección de las obras de construcción del nuevo edificio de la Biblioteca Nacional.

Fuente: Cadena Ser

http://www.cadenaser.com/tecnologia/articulo/biblioteca-nacional-espana-cumpleanos-google/csrcsrpor/20120301csrcsrtec_2/Tes

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